Martín

Posted on 2011/04/27 por

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La Nación: 27.04.2011.

Genial, el flaco tiene que salir a hacer una “nota seria” mientras tiene todo el bardo de la Viale encima. Pero no voy a hablar de temas personales, le dejo eso a Jorge Rial y a Mike Tyson (a continuación de este post escribo uno sobre el tema de Tyson).

El problema es que Lousteau nunca pudo hacer una nota seria. Es claro que La Nación lo publica por que quiere mantener al lector cercano al kirchnerismo pero no tanto, el que hipócritamente dice “no estoy de acuerdo con lo del INDEC, pero por lo demás me parece que no está tan mal…“.

La nota es sobre el problema de la participación en las empresas por las acciones de la ANSES. Dice Lousteau:

La respuesta a la ampliación de la representación estatal por parte de algunas empresas del sector privado fue de una resistencia inédita y, en mi opinión, errónea: al Estado le corresponde el derecho a hacerlo. Se hace difícil imaginar la misma reacción si fuera Obama quien planteara algo parecido como consecuencia de las recapitalizaciones realizadas por el Estado en ese país durante la crisis. O si se tratara de Sebastián Piñera, Pepe Mujica o Dilma Rousseff. Evidentemente debe haber otras causas.

Si Obama planteara algo parecido en su país le dirían What a fuck? salí de acá fucking comunista! Martín, donde carajo estuviste los últimos 50 años, y más en particular los últimos 5 años, en los cuales el estado de EEUU bancó todo lo bancable y no pidió nada a cambio. Podría haber comprado la fracción correspondiente de las empresas que quería salvar, y no lo hizo, se limitó a prestarles plata, un montón, a bajo interés. Si se tratara de Piñera, lo empezaríamos a comparar con Allende, y si lo hicieran Mujica o Rousseff, finalmente tendríamos un motivo como para decir que son de izquierda.

Después se aborda el tema de los nombramientos. De acuerdo con el tema de la Cámpora. Lousteau se explaya luego con el asunto que merece un párrafo aparte:

Pero la postura de parte del sector privado y los medios también desnuda prejuicios, como sucede en el caso de Axel Kicillof y su incorporación al directorio de Siderar. Puedo no coincidir con su visión de la economía, pero se trata de alguien con una excelente formación académica, claramente capacitado para ejercer el cargo para el que se lo postula.

Kicillof, ahora subgerente de Aerolineas Argentinas “nacionalizadas” para el gobierno kirchnerista, antes, un profesor marxista (no lo era tanto al fin de cuentas) de la UBA. O sea, quiero decir: … por más de que alguien sea Doctor en Economía, eso no te capacita para ser dirigente de una empresa. Un dirigente tiene que cumplir un par de requisitos más además de ser inteligente y pseudo-marxista; tal vez, digo, quizás, haga falta que conozca el rubro; que haya alguna vez trabajado en una empresa en un cargo no político; no se, esas cosas, ustedes me sabrán corregir, pero me parece que acá te fuiste al pasto Martín. Mal.

Todo el resto de la nota, la cual en un principio denunciaba la frivolidad del análisis económico de otros, cae en una serie de especulaciones y boludeces que nada tienen que ver.

Para empezar, se mencionan las posibilidades de acción del directorio modificado. El análisis con respecto al mercado automotriz es burdo, por no decir inexistente. De hecho, sinceramente, no entendí si quería hacer un punto de algo o no.

Luego está la disgresión sobre el capitalismo y el comunismo. Dios. No es que haya que tomar partido, pero al menos hagamos un análisis serio.
En primer lugar la medida discutida en el artículo no es una medida que apunta al comunismo; apunta a que el gobierno tenga más control sobre los mecanísmos económicos y actúe el poder financiero que heredó de las AFJP; en ese sentido, lo veo como un mecanismo más de acumulación de poder personal o sectorial (paso intermedio para facilitar la participación de los sindicatos en las ganancias empresarias, con lo cual terminarían de cooptar el sindicalismo corrupto que tenemos).
En segundo lugar, Lousteau esgrime el argumento de que es impracticable el comunismo por que hace falta mucha información para planificar la economía centralmente. Yo digo que es un argumento doblemente boludo: la Era de la información la inventó el capital, no la inventó el comunismo, con lo cual tener más información es funcional al capital (sistema que según los liberales que cita Lousteau funcionaría de manera perfecta si la información fuera total); por otra parte, hay quienes sugieren un sistema comunista no central; el centralismo en la economía es una característica propia del régimen soviético, pero algunas otras experiencias no coinciden con esta visión: podemos referirnos a la Yugoslavia de posguerra, la última Hungría o algunas experiencias chinas.

Probablemente lo personal haya desconcentrado este economista. O no.

http://www.lanacion.com.ar/1368709-prejuicios-banalidades-y-la-discusion-de-fondo

imagen: google: lousteau viale

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Posted in: La Nación